El gobierno nacional del Presidente Kirchner plasma en su accionar la política de la zanahoria y el garrote: para las corporaciones “amigas”, todo; para las corporaciones “enemigas”, nada.
La represión despiadada y salvaje contra los docentes en la provincia de Neuquén despertó las críticas más iracundas por parte de funcionarios nacionales y del propio presidente. La lógica discursiva es conocida hasta el hartazgo por básica y elemental: el derecho a la protesta se impone por sobre el derecho a la circulación de los habitantes. Todo el repertorio oficial cayó sobre el mandatario provincial. Lejos estamos de defender la política represiva del gobernador de Neuquén, pero también estamos muy pero muy lejos de las contradicciones flagrantes del gobierno nacional en materia de posicionamiento frente a la protesta social.
¿Qué ocurre en el pago chico del presidente con la protesta de los docentes?
En el mes de Marzo se movilizaron 8.000 docentes y trabajadores en Río Gallegos y otros 4.000 en otras catorce localidades provinciales. La huelga docente de 72 horas fue masiva. La Mesa de Unidad Sindical, que agrupa a docentes, estatales, judiciales, municipales de algunas ciudades y otros gremios estatales, realizó a un paro de 24 horas el jueves 29 de marzo.
La respuesta del gobierno no se hizo esperar: la militarización de la provincia. Llenó la provincia con tropas de la Gendarmería, ocupó militarmente las escuelas, puso al conjunto del aparato represivo provincial bajo el comando de la Side, lanzó un spot televisivo donde compara a los docentes con “subversivos (…) que quieren destruir la provincia” y procedió a descontar de los salarios docentes (y de otros trabajadores que habían parado) el presentismo y los días de huelga. Para completar el cuadro, en la noche del sábado sus patoteros lanzaron una bomba molotov contra el local donde se realizaba un festival para recaudar dinero para el fondo de huelga.
La política del garrote se expone de manera explícita, no quedan márgenes para las elucubraciones teóricas, la máscara pseudo progresista se cae, Kirchner se muestra tal como es, las presiones corporativas que no se canalizan a través de la estructura oficial se castigan y se desacreditan.
Pero la política nacional no se agota en los garrotes, el líder sureño aprendió las primeras lecciones maquiavélicas sobre el uso del poder: los representantes de las corporaciones cercanas al gobierno reciben incentivos materiales concretos que pagan su fidelidad hacia el gobierno. La política de las zanahorias se muestra con total desfachatez. En el marco de las concertaciones salariales con gremios “amigos” el presidente sostuvo que “… nunca en la historia mejoraron tanto los salarios docentes en la Argentina”, haciendo referencia al piso mínimo salarial superior a los $1000 que se pactó con la CTERA. La respuesta de los docentes santacruceños fue concreta y precisa: “… el que debe tener memoria es el Presidente; nunca en la historia estuvimos tan lejos de la canasta familiar. Nunca tuvimos tan depreciado nuestro poder adquisitivo; él instaló durante su gobierno la flexibilidad laboral a través del presentismo”. Sería bueno que el INDEC (si es que dicho organismo, luego de las burdas manipulaciones a las que ha sido sometido, puede aun brindar información estadística confiable) le informe al Presidente los valores de la canasta básica de bienes y servicios en las provincias patagónicas, ya que lo que se atreven a peticionar los docentes santacruceños es un ingreso monetario que les permita situarse por encima de la línea de la pobreza. Eso es todo señor presidente: docentes que no quieren ser pobres.
Pero la política del garrote no se agota en los temas planteados en los párrafos anteriores. El reclamo docente es censurado por la mayoría de los medios de comunicación provincial, que vale recordar son de propiedad de Rudi Ulloa, ex chofer del presidente de la Nación, y también por la mayoría de los medios privados que están absolutamente cooptados por la pauta publicitaria del Estado provincial.
Esos medios de comunicación omiten, por ejemplo, la existencia de una bomba molotov, que explotó hace pocas noches en el Gimnasio Benjamín Verón de Río Gallegos, cuando docentes estaban haciendo una jornada de reflexión para ver cómo juntaban fondos para pagar a los damnificados por los desgraciados descuentos aplicados por el gobierno provincial a los sueldos del último mes, descontando a los docentes el presentismo y todo lo que se les puede descontar de lo que se les paga en negro. Esos medios de comunicación han callado también el secuestro de un hijo de una dirigente gremial del sector sanitario, con vehículos que todos sabemos que si no son de Gendarmería son de la Policía provincial.
El esquema corporativo, autoritario y hegemónico del Presidente no ofrece espacios para las dudas: los “amigos” reciben zanahorias, los “enemigos” garrotes. Frente a esta lógica del poder la opción de la Coalición Cívica es tajante: un esquema de poder republicano, democrático y pluralista.
Matías Lobos
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